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Mostrando entradas de 2012

María y la tentación en el desierto

María y la tentación en el desierto
Madre, hoy siento que mi alma está tan desierta como esta hoja de papel que tengo frente a mí. Trato de escribir una meditación sobre el desierto…. Intentando sacar una enseñanzade las tentaciones de Jesús luego de su Bautismo (Mt 4,1-11). Me llego hasta tu Inmaculado Corazón buscando una respuesta, un camino… Que difícil, Madre, resulta para mi alma hallar caminos en medio del desierto. Ese paisaje monótono y desolado, a veces insípido y otras… otras amargo. Lo único más cierto y cercano en esta desolación del alma es Tu Corazón… y en Él me refugio, para que el cegador viento de mi desierto no me haga perder el rumbo. Así me voy, de Tu Mano, al día en que Jesús “fue conducido al desierto por el Espíritu”… y me quedo, esperando tus palabras, tu mirada… tu abrazo… -Hija mía- susurras en silencio, porque hasta del silencio te sirves para guiarme- lee con atención, medita cada palabra de este pasaje: “Jesús fue conducido” No fue por Él mismo ni se encontró …

María y la morada de Jesús…. (Juan 1,35-39)

Después de haber escuchado la lectura de la Misa, en la que dos discípulos de Juan Bautista se acercan a Jesús para seguirle, me he quedado meditando en las circunstancias de lo ocurrido….
Le preguntan ¿Dónde moras? y a la invitación del Maestro “vengan y lo verán” ellos responden siguiéndole “fueron pues y, viendo donde vivía, se quedaron con El”… Este detalle, de que reciéndespués de “verdonde vivía” deciden quedarse con El, me ha llegado al alma, pues se que al llegar a la casa de Jesús, te hallaron, Madre…. Hace varios días que esta escena da vueltas en mi corazón y aunque mucho te he preguntado acerca de ella, no he llegado a encontrar respuesta…. Segura de que sacaras de mi pedido el mejor fruto, te digo en oración: “Madre, si tu quieres que escriba acerca de esto, pues asísteme, porque yo no veo más que asombro de mi parte ante la belleza de la escena, pero no puedo traerla a mi propia vida, a mi deseo de servirte…” Y, como siempre, no te haces esperar… en un claro de la tarde mien…