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Mostrando entradas de marzo, 2018

Con María, en la decimosexta estación de la Pasión

Asistir a Misa es, para mi corazón, como asomarme un ratito al Cielo…   Todo lo terrenal y temporal se queda a la espera en la puerta del Templo…    Nada es más importante, nada puede serlo….    Esto no significa que se sumerja mi corazón en una amnesia estéril y egoísta. Llevo al altar “los gozos y las fatigas de cada día”, pongo, en la colecta, no sólo la limosna, sino también todo lo que soy, lo que tengo y a todos los que amo… Aquellos que se han encomendado a mis oraciones, están en mi súplicas y no ceso de pedir, para mí y para tantos, “las gracias que necesitamos y las virtudes que nos faltan”  al decir de la Beata Madre Tránsito Cabanillas…    Ese dejar afuera lo terrenal, es pedir la gracia de concentrar toda mi atención en cada instante de la Santa Misa. No distraerme con detalles externos, ni conversar con la señora que se sienta junto a mí en el banco, como si estuviera esperando que inicie la película en el cine.     Jesús está allí, en el Sagrario, todo lo demás puede esper…