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Con María, en la decimosexta estación de la Pasión

Asistir a Misa es, para mi corazón, como asomarme un ratito al Cielo…   Todo lo terrenal y temporal se queda a la espera en la puerta del Templo…    Nada es más importante, nada puede serlo….    Esto no significa que se sumerja mi corazón en una amnesia estéril y egoísta. Llevo al altar “los gozos y las fatigas de cada día”, pongo, en la colecta, no sólo la limosna, sino también todo lo que soy, lo que tengo y a todos los que amo… Aquellos que se han encomendado a mis oraciones, están en mi súplicas y no ceso de pedir, para mí y para tantos, “las gracias que necesitamos y las virtudes que nos faltan”  al decir de la Beata Madre Tránsito Cabanillas…    Ese dejar afuera lo terrenal, es pedir la gracia de concentrar toda mi atención en cada instante de la Santa Misa. No distraerme con detalles externos, ni conversar con la señora que se sienta junto a mí en el banco, como si estuviera esperando que inicie la película en el cine.     Jesús está allí, en el Sagrario, todo lo demás puede esper…

María Santísima, el Beato Cura Brochero y unas cumbres muy altas…

(Este relato lo escribí mucho antes del anuncio de la Canonización del Cura Brochero)
Por gracia de Dios estoy transitando el camino de las Altas Cumbres, en Córdoba, Argentina, rumbo al lugar donde ejerció su ministerio el Beato José Gabriel del Rosario  Brochero… el “cura Brochero” para los lugareños…    Voy en auto, y los kilómetros pasan rápido. Mi alma, extasiada ante la belleza del paisaje, quiere irse a los días en que el viejo cura recorría estas montañas, metro a metro, a lomo de mula, sólo por un alma…    De pronto se divisan, en un camino angosto que serpentea los cerros, un par de vaqueanos del lugar, a caballo.    Y te pido me asistas, querida Madre para sacar fruto espiritual de este viaje, para no quedarme ni en el relato histórico ni en la letanía de pedidos, suplicando la intercesión del Beato, de la cual no dudo, pero sé que hay más, mucho más.    - Piensa, hija- y te vienes a mi alma, como eco seguro de mis Avemarías- Tan altas y escarpadas cumbres, tan agrestes paisajes…

Carta a los abuelos de Jesús

Mis muy queridos Joaquín y Ana:                                                      Mi nombre es… bueno, no importa… les escribo desde un banco de la parroquia en una inexplicable tarde cálida de julio (en Argentina, Julio es invierno).                                                      Me avisó una amiga que el día 26 es su fiesta y, por ello, quise regalarles esta sencilla carta.                                                      No hallo palabras para decirles "gracias". Gracias por haber sido tan dulces y ejemplares padres de mi amada María.                                                      Usted, señora Ana, que habrá compartido con ella tantas tardes luego de intensas jornadas, ha sido una sencilla pero sabia maestra. Fueron sus manos (¿Las de quién, sino?) las que se unieron a las de Ella en un mar de harina, para enseñarle a amasar el pan. Fueron sus manos (¿Las de quién, sino?) las que apretaron fuerte las de Ella cuando el dolor, implacable, les invadía el alma…

Milagro conocido

Poesía de María Susana Ratero Hoy me postro en tu Presencia en este recinto sagrado donde me esperas,  sin tiempo, Oh Jesús Sacramentado.
Jamás queda igual mi alma después de haberte adorado, siempre se lleva una gracia como  lirio perfumado.
Y aunque mi alma no lo sepa, aunque tarde en notarlo, lleva tu abrazo prendido cuan delicado humo blanco.
Y en tan prodigioso silencio, en tal derroche de gracia, hoy, te adoro extasiada hoy, pero …¿y mañana?
Son escasas mis visitas y tan cortas y apuradas, que casi ni me doy tiempo para escuchar que me amas.
¿Es que debes sangrar de nuevo para asombrar mi alma? ¿Es que no me basta tu Sangre oculta, silenciosa y blanca? ¿Qué pasa cuando no sangras, cuando no asombras mi alma? ¿Qué pasa si eres silencio, esperando mi mirada?
¿No te desangras, acaso, en tanta espera ignorada? ¿No te lastima mi ausencia como el filo de la espada?
Te agradezco los milagros que me has regalado, Lanciano y tantos otros, que me han asombrado.
Más, necesito la gracia de no esperar más milagro, que mi Dios esc…

Oh Jesús Sacramentado, oh mi Amor olvidado...

En tu gloriosa Ascensióntu promesa me has dejado: Que estarías conmigo hasta el tiempoconsumado.
Y por mi amor te has quedado esperando en el Sagrario, inmenso mar de soledad que, por mí, has navegado.
Tan desolada espera que te he regalado, tanta suma de olvidos, no caben en un Sagrario.
No hay quejas ni reproches en tu silencio sagrado, sólo tu inmenso Amor por el mío esperando.
Oh Jesús Sacramentado, oh mi Amor olvidado, ¿Cómo he podido dejarte, tanto tiempo abandonado?
Por cosas que ni recuerdo no te he visitado, ni siquiera en pensamiento ante Ti me he postrado.
Triste escala de valores: lo terrenal antes que lo sagrado, eligiendo caminos que llevan a ningún lado.

Hoy te pido una gracia oh mi Amor Sacramentado, desde el Corazón de tu Madre que jamás te ha olvidado.
Pues de todos los Sagrarios fue el primero, el más amado, virgen Corazón de Madre, arrullo, caricia y canto.
Con la fidelidad de Ella, oh Señor de los altares, de rodillas yo te adore la vida que me restare.
Y entender, al menos algo, de este Amor enclaustra…

Metro a metro, por un alma

Poesía en homenaje  al Pbro. José Gabriel del Rosario Brochero,  argentino y cordobés, que será canonizado el 16 de octubre de 2016, en Roma. Hace más de cien años llegaste a esta tierra serrana José Gabriel del Rosario “Señor Brochero”, que te llamaban. Las altas y frías cumbres no te amedrentaban, fuego en tu alma era el celo por la salvación de otras almas. El paisaje, agreste y duro, silencioso contemplaba tu tranco lento, Brochero en tu mula “Malacara”. Altas cumbres escarpadas, Brochero, las que cruzabas, despacito, metro a metro y tan sólo por un alma. Eran altas las cumbres, pero no más que las del alma, y ahí subías Brochero y esa fue tu gran hazaña. Esas cumbres escondidas ésas, que anhelabas, no eran de piedra y yuyo, eran las cumbres de un alma. Y a tan alto destino “Malacara” no llegaba a otra cosa debías treparte, cura  gaucho, para alcanzarlas. Y el rosario fue tu mapa y tu abrigo la Palabra, así subías, Brochero, y no te desanimabas.
Despacito, metro a metro así llegaste a las almas, qué difíciles esas cum…
Estos versos nacieron en mi corazón  al observar una copia  de la Sabana Santa  que llego a la Iglesia Catedral  de mi ciudad en estos días…..  Así, sin título…  solo unos versos…
17-8-2015                                     (María Susana Ratero         susanaratero@gmail.com)


Permíteme Señora mía unos simples versos pues a la Sábana Santa se le ha escapado un secreto
Ella guarda en silencio, desde hace tanto tiempo, marcas que no se ven lágrimas que se escondieron
Al bajarlo de la Cruz en tus brazos lo pusieron y tus lágrimas acariciaban aquel Rostro muerto
Tus brazos lo estrechaban como cuando en Belén, pequeño le acunabas despacito para no alterar su sueño
Sus ojos no te miran y no te ampara su aliento yace entre tus brazos Jesús, muerto
José de Arimatea junto con Nicodemo lo envuelven en la Sábana que ha desafiado al tiempo
Ya no ves su rostro sólo un blanco lienzo, quien sabe por quién tejido