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Con María, adorando la Santa Eucaristía




   Mi queridísima Virgen de Luján, mañana es 8 de mayo, tu fiesta, tu día...  En esta novena muchos se han acercado a acompañarte, a agradecerte, a pedirte una gracia....El padre Osvaldo se la pasó hablándonos de la Eucaristía, intentando, de todas las maneras posibles que entendiéramos, o al menos valoráramos, cada día más, tan sublime misterio de amor...
   Madre, permíteme pedirte la gracia de que sus palabras no hayan llegado a mí en vano, aunque, tu sabes, me cuesta bastante comprender...
   - Hija querida, Jesús Eucaristía es el gesto de amor más excelso, más puro, más generoso que ningún hombre pueda concebir en su mente... por ello, es imprescindible que lo entiendas con tu corazón- dice tu voz suave y perfumada, en esta mañana de sábado- es decir, que el deseo de acercarte a este misterio esté en tu corazón, pues solo hasta allí puede descender la gracia que necesitas para alcanzar lo que pides…
   - Gracias por estar, Madrecita, gracias por estar… siempre... pero, Señora mía, ¿Por dónde comienzo a meditar tal misterio de amor?
   - Pues, por el Sagrario... ven, vamos...
  - Señora, es que es temprano y mi familia está por levantarse... no puedo acompañarte ahora hasta la parroquia…
   - ¿Acaso has olvidado las palabras de Juan Pablo II, cuando decía que puede visitarse el Sagrario en espíritu?
   No puedo contestarte, Reina de mi alma, pues tengo un nudo en la garganta... es cierto, he olvidado que puedo ir a visitar a Jesús con mi corazón, es más, que puedo recorrer todos los Sagrarios del mundo, si tengo la voluntad y al amor suficientes...Te sigo con mi corazón, Madre querida, hasta el Sagrario de Luján...
   La parroquia está a oscuras, todo es silencio... solo la lucecita  del altar nos indica que allí late la vida, respira la eternidad. Allí está Jesús, el mismo que los Apóstoles vieron con forma humana. A mí me es dado verle bajo la apariencia de pan. Las formas exteriores son distintas pero la esencia es la misma. Jesús está allí, y aunque yo no le vea tal como le vieron los Apóstoles, no por ello he de pensar que no es el mismo Jesús…
   Nos acercamos lentamente hasta tu Hijo...  te miro Madrecita, veo como le saludas... ¡cuánto amor!
   - También es el Jesús de Belén, de Nazaret…- susurras a mi alma para que empiece a buscar ese Jesús que quiso hacerse pequeño entre tus brazos- No te quedes solo con la imagen que tus ojos llevan a tu corazón… pues te muestran sólo una parte, sólo lo externo…. Mírale con tu corazón…. Está allí, cerca de ti, no tienes que viajar grandes distancias, ni hacer largas esperas para estar cerca suyo… Está allí, silenciosamente presente…. Silenciosamente paciente… tampoco dejes, querida hija, que ese silencio te engañe…. Escucha ese silencio, escúchalo en el silencio de tu propia alma…. Por ello, cuando entras a la Parroquia ¿Qué hay más importante que estar con el corazón a los pies de tu Señor? ¿Acaso los comentarios mundanos con esa amiga que hace tiempo no veías, tienen cabida en tan excelso momento? Si el mismo Jesús se ha quedado en el silencio de un Sagrario, ¿no será también bueno de tu parte que imites ese silencio cuando estás en su presencia?
   - Cuánta razón tienes Madre… recuerdo cuantas veces entré a la parroquia y, en lugar de un saludo cortes, respetuoso y fraterno hacia mis hermanos, me explayé en conversaciones quizás vanas, o totalmente postergables, desairando con mi indiferencia el amor de Jesús que me seguía esperando, silencioso, en el Sagrario…..
   - También es importante que reconozcas que hay otros silencios, los interiores, los del alma…. Aunque tus labios no expresen palabras, tu oración puede llegar a ser una larga letanía de pedidos y quejas y estar tan ocupada tú en decirle a Jesús lo que tiene que hacer, que no hay en ti el silencio necesario para oír su voz… la voz de Jesús es mansa, serena, suave, como una caricia al alma…. Cada uno ha de escuchar la respuesta de Jesús tal como El le permita hacerlo… Quédate en silencio y serena en Su presencia, hija, disfrútale, déjate abrazar por Jesús...mira el Sagrario… Jesús se esconde tras la puertecita… ve con tu corazón tras la puerta y quédate allí, en intimo coloquio con El… tu alma recibirá esa gracia que ansías, que pides, y hasta la que no pides también……
   Nunca pierdas la oportunidad de estar ante el Sagrario…. Hazte un tiempo para llegar a la parroquia un rato antes del comienzo de la Misa….. Es tan grande la ganancia para tu alma hija querida!!!!.... Y si en razón de tus obligaciones o de tu salud, no puedes estar frente al Sagrario todo lo que quisieras, no olvides que puedes visitarle con tu corazón y puedes, también, hacer la Comunión Espiritual, precioso regalo de la Misericordia de Dios…..

   Ya van apareciendo los ruidos matutinos, cotidianos… la casa comienza a despertar… pero aun tengo un momento para correr, con mi corazón, a postrarme ante el Santísimo y despedirme con un abrazo, de ti, Madre querida… y te suplico abraces por mí a Jesús y le digas que le amo, le extraño… que quisiera quedarme más tiempo pero mis obligaciones no me lo permiten…
   - Bien hija, le diré que no puedes venir más tiempo a adorarle porque tienes que atenderle….
   - ¿Que dices, Madre?
   - "Lo que hiciste a cada uno de estos pequeños, a mi me lo hiciste" ¿Recuerdas las Palabras del Maestro? Ten en cuenta que con el amor con que atiendes a los tuyos, a los todos los que hoy se han de cruzar en tu camino, por mínimo que sea el momento, es el amor con que tratas a Jesús…  Amale en tus hermanos, así podrás venir a adorarle, más plenamente, en la Eucaristía….

   El pequeño tirano colgado en la pared, que lo único que dice es "tic-tac", da por terminado el encuentro, pues es hora de comenzar la diaria labor… pero mi alma comienza con un gozo nuevo, un perfume distinto, una alegría renovada… la alegría de saber que Jesús, en cada Sagrario, sigue cumpliendo su promesa "Yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo" esa promesa que cumple para mi, para todos…. Para vos, que me acompañaste transitando estas líneas… Jesús tiene un abrazo especial y único para ti, en el Sagrario más cercano a tu casa…...
María Susana Ratero
susanaratero@gmail.com
NOTA de la autora: "Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón  por el amor que siento por Ella.”


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