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El Angel Gabriel y la Inmaculada


Es domingo soleado en mi tierra, vísperas de la fiesta de la Inmaculada Concepción…

Resulta, para mi corazón, una fiesta diferente sobre la Santísima Virgen María, ya que no nos habla acerca de lo que María “hizo” sino de lo que María fue, es y será por siempre…

La Inmaculada Concepción…. Quisiera preguntar a alguien acerca de lo que realmente significa ese regalo de Dios, ese detalle de exquisita delicadeza y necesaria pureza con que Dios adornó a la Virgen desde el vientre de su mamá…

Pero… ¿a quien preguntar? ¿A María?... No sé, a ella, tan humilde como es, seguramente le costaría un poco hablar de tanta gracia derramada en su alma… aunque toda ella sea un canto de agradecimiento por tan generoso regalo…

Quisiera preguntar… pero ¿a quién? 

-Pues... a mí-

Y una voz fuerte, armoniosa, segura y hasta perfumada le responde a mi alma… ¡El ángel Gabriel!

-Oh grandioso ángel, oh portador de mensajes celestiales, gracias por escuchar mi pedido…

-¿Qué quieres saber, hija de María?
    
“Hija de María”… la frase me estremeció el alma, de gozo, de añoranza….

-Pues… quisiera me explicaras lo que significa la fiesta de mañana…

-Bien, trataré, aunque tan grandes misterios no pueden comprenderlos, acabadamente los hombres, el Espíritu permite que puedan conocerlos de acuerdo a sus capacidades… Te contaré acerca de ella… de María (y sus ojos resplandecían de amor y respeto), de la mas hermosa criatura, del ser humano mas delicado, piadoso, tierno, obediente y generoso que, a excepción de Cristo, jamás haya existido… María nació primeramente en el corazón del Padre, cuando el Hijo aceptó pagar el precio de la Redención de los hombres… por cierto… el más alto precio… Entonces, para la consumación del acto de amor mas grande y mas perfecto era necesario un comienzo,,, Jesús pudo haber elegido mil modos diferentes de presentarse ante los hombres, pero eligió nacer… hacerse niño, caminar los caminos de los hombres desde el principio… y para nacer necesitó una mamá… una cuna purísima que le cobijara por nueve meses… una compañera fiel que le acompañara, amorosamente, por treinta y tres largos y difíciles años… Allí es cuando, en el corazón del Padre, es concebida María, destinada a ser puente entre Jesús y los hombres… nació primero en el amor de Dios y luego fue depositada en el seno de Ana… depositada con exquisita delicadeza… los ángeles y los coros celestiales cantaron de gozo al ser testigos del comienzo de la vida de María, un comienzo especial, sin mancha de pecado original, un alma pura y preservada… la primera redimida por Cristo…

-¿Tú estabas allí cuando el corazón de mi Madre comenzó a latir?

-Sí, el Hijo del Eterno me dijo “Cuando sea el tiempo te presentarás ante ella y le anunciarás los designios del Padre, mas no volverás hasta tener de ella una respuesta…” Yo estaba sorprendido del último detalle y por ello le hice este planteo “¿Porqué he de esperar una respuesta si le estoy anunciando lo que ha de ocurrir de todos modos?” El Hijo aclaró mis dudas enseguida: "Porque ella, aún siendo criatura, es libre… libre de aceptar o no, libre de creer o no… quiero albergarme en sus entrañas, pero no podría hacerlo si antes ella no me alberga en su corazón…”

Gabriel recordaba esos momentos con infinita ternura…

-Ella fue pura desde el principio, llena de gracia, agradable a Dios en toda su conducta, en sus pensamientos y, por sobre todo, en su fe… No pienses  que ella vivía en una abstracción del mundo, en una burbuja, no, ella vivía comprometida con su tiempo, en su relación de hija primero y de esposa prometida después… ella también vivió la soledad y la tristeza, la espera y la angustia, pero lo vivía todo desde su amor a Dios, fue dotada de todas las virtudes de los santos, y ella las hizo florecer y crecer en su alma… también debió recorrer lenta y dolorosamente los caminos de la fe….

-¿La reconociste enseguida cuando bajaste a Nazaret?

-Sin duda, recuerda que puedo ver las almas… la suya resplandecía, no estaba atada por las cadenas del mundo ni por las del pecado… era el más digno aposento para el Mesías…

-Y cuando le hablaste, ¿qué sentiste?

-Un gran respeto, por su humildad, por su entrega generosa, pero también por su valentía… ¿sabes que si José la repudiaba podía haber sido apedreada en la plaza pública?… aún así, ignorando como Dios arreglaría todas las circunstancias, ella dijo “Si” y su “sí” fue, para los ángeles, el mas bello canto de amor… ¿Comprendes entonces porque es tan especial esta fiesta de la Inmaculada Concepción…?

-Bien lo comprendo ahora, amigo mío, bien lo comprendo… gracias, gracias por haberme dedicado tanta atención, gracias por contarme estos tiernos secretos sin merecerlo yo en lo más mínimo… ¿Sabes? Iré a visitarla esta tarde, a decirle cuánto, cuánto, cuánto la quiero… y mañana estaré con ella, todo el día, la invitare a mi casa, a tomar unos mates a la tardecita, a caminar entre los naranjos y los rosales del patio de mi casa… ¿Crees que vendrá?

-¡Por supuesto que sí! Ella es tu Madre, tu eres su hija…. Ella es la Madre de ustedes… les ama, les espera… quiere que todos lleguen a su Hijo… ese es su sueño, su anhelo, su misión desde aquel Viernes Santo cuando, en medio del mayor dolor, aceptó ser la mamá de todos, de cada uno, con nombre y apellido… invítala confiada, que a ella le encanta visitar la casa y el alma de sus hijos….

Amigo mío que has leído este pequeño relato, visita a tu Madre del Cielo en la parroquia más cercana a tu casa, invítala a tu casa y a tu corazón… Ten un encuentro personal con ella, deja que te abrace, te cuide y te proteja… pero por sobre todas las cosas, escúchala, escúchala… sus palabras son camino seguro… faro en las tormentas del alma, brújula en las noches tristes…. Ten un buen día de la Inmaculada Concepción, y deja que ella te tome de la mano y te acompañe a la próxima Navidad….


María Susana Ratero
susanaratero@yahoo.com.ar
 
NOTA:
"Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón  por el amor que siento por Ella"
lo que he leído. Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de rev

Comentarios

  1. Qué hermoso y cercano relato de NUESTRA AMADÍSIMA MADRE, es como siempre, la mas bella imagen que h

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  2. Su querida, se me fue sin querer lo quete decía sobre Nuestra Amadisima MADRE. Como siempre tus relatos son como una palabra divina, perdona que diga así, pero es que me llegas al corazón, a mi alma, es como si ELLA LA PURÍSIMA MADRE me lo dijera directamente a mi. Hermosísima! !Gracias porque me enseñas tanto!!! Sólo que yo me siento una pecadora a tu lado...sólo El SEÑOR sabe como me llega a mi alma toda palabra tuya. Un abrazo inmenso lleno de mi amor fraterno por ti.

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